Riesgos psicosociales: de la regulación a la gestión preventiva concreta

Riesgos psicosociales: de la regulación a la gestión preventiva concreta

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Riesgos psicosociales: de la regulación a la gestión preventiva concreta

Mercedes Argaña y Silvina Francezón

La incorporación de los riesgos psicosociales, en particular la gestión preventiva de los riesgos de violencia laboral, en el marco normativo laboral paraguayo -Resolución MTESS N° 195/2026- representa un avance significativo. Sin embargo, para muchas organizaciones, este nuevo escenario abre una pregunta central: ¿cómo traducir este marco en acciones concretas y sostenibles en el tiempo?

El primer paso es saber que los riesgos psicosociales, por lo general, no aparecen de forma evidente en sus primeras etapas. Por el contrario, se expresan a través de señales que, si no son atendidas, tienden a escalar. En este sentido, es fundamental generar instancias de diagnóstico que permitan relevar percepciones, identificar tensiones y comprender las dinámicas internas. Sin sistematizar la información, cualquier intervención puede ser parcial o reactiva.

De igual manera resulta clave revisar los espacios en donde se concentran mayores niveles de fricción o desgaste. Los conflictos continuos, las sobrecargas en algunos equipos o las dificultades de coordinación suelen ser indicadores que nos dan pistas sobre dónde focalizar los esfuerzos. Lejos de tratarse de problemáticas aisladas, los emergentes suelen dar cuenta de aspectos estructurales de la organización.

En este contexto, resulta especialmente relevante el diseño e implementación de un protocolo interno que incluya la prevención, la gestión de quejas y  denuncias de situaciones de violencia laboral. Tener un instrumento claro, accesible y conocido por toda la organización es una herramienta preventiva en sí misma y permite dar respuesta adecuada ante situaciones críticas.

Un segundo eje central es el fortalecimiento de las capacidades de liderazgo, muy especialmente en los niveles medios. Son los que, en la práctica cotidiana manejan las tensiones, posibilitan o impiden conversaciones y modelan el clima de trabajo. Sin herramientas adecuadas para abordar situaciones complejas, los conflictos tienden a evitarse o a escalar, generando mayores costos.

En este marco, la conformación de espacios de conversación estructurados se vuelve importante. No se trata solo de promover la comunicación sino de diseñar instancias que permitan abordar las diferencias, alinear las expectativas y construir acuerdos de forma productiva. La calidad de estos diálogos influye de manera directa en la prevención de los riesgos psicosociales.

El reto es, por último, integrar este enfoque en la cultura organizacional. Esto significa salir de acciones aisladas y avanzar hacia una lógica donde la prevención se convierta en parte de la toma de decisiones, de los estilos de liderazgo y de la gestión cotidiana.

La normativa constituye un marco de referencia. La diferencia sustantiva estará dada por la capacidad de cada organización de traducirlo en prácticas concretas que promuevan entornos de trabajo saludables, sostenibles y alineados con sus objetivos estratégicos.

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